
En la Agencia de Fotografia COVER, he encontrado 2 reportajes brutales.
"Moscú: noches de lujuria y desenfreno", es el primero y muestra prostitución, salas de fiesta, discotecas, policias, alcoholismo, noche, salas de fiesta.....
El zulo. (Choan C. Gálvez)
Construímos un pequeño zulo en casa, entre toda la familia, para jugar a los secuestros.
La primera en pagarla fue abuelita. La tuvimos 443 días a pan y agua.
Lluvia de rostros. (Diago Lezaun)
Me encanta ver llover rostros desde la ventana. Será porque el rostro es el espejo del alma. El problema de las lluvias de rostros es el día después. O se limpia pronto la calle o los rostros se agusanan y la ciudad apesta.

Ahí está otra vez. Es sábado. Negro riguroso, pelo recogido y flequillo. Alta, delgada y piernas largas. Aunque siempre lleve pantalones. Ensalada de pasta y nueces con salsa de yogurt. De postre té con limón y una gota de leche.
Se sienta enfrente de la inmensa sábana metálica. No se cansa de mirarla. Cuenta los cuadraditos que la forman una y otra vez. Sesenta y ocho…. ahora de dos en dos…. sesenta y ocho.
Lo que más le gusta es oír a la gente comentar su visita. Por eso espera pacientemente en la cafetería. Turista tras turista. Sabe idiomas. Los ve pasar con sus souvenirs. Estuve aquí y me acordé de ti. Nadie dice nada nuevo.
Ahora de tres en tres.... sesenta y seis más dos, sesenta y ocho.
Estaba escuchando a Brahms en Filadelfia, en 1942. Tenía un pequeño tocadiscos, era el segundo movimiento de Brahms. Vivía solo entonces. Iba bebiendo lentamente una botella de oporto y fumando un puro barato. La habitación era pequeña y limpia. Alguien llamó a la puerta. Pensé que vendrían a darme el premio Nobel o el Pulitzer. Eran dos zoquetes grandes con pinta de palurdos.
- ¿Bukowski?
- sí - Me enseñaron la chapa: FBI.
- Venga con nosotros. Es mejor que se ponga la chaqueta. Estará fuera un tiempo .
Yo no sabia lo que había hecho. No pregunté. Iimaginé que todo estaba perdido, de cualquier modo. Uno apagó a Brahms. Bajamos, salimos a la calle. Hhabía cabezas en las ventanas como si todos supieran.
Luego la eterna voz de mujer: ¡oh ahí va ese hombre horrible! ¡le han cogido!. Tengo poco éxito con las damas, no hay duda.
Empecé a pensar en lo que podria haber hecho y lo único que se me ocurrió fue que hubiese asesinado a alguien estando borracho. Pero no podía entender por qué intervenía en aquello el FBI.
Tock, tock, tock... Ya llega por el pasillo con sus zapatos de tacón. Me encantan los zapatos de tacón... ¡a quien no! Son las ocho de la mañana, como pronto volverá a su casa a las cuatro de la tarde. Ocho horas de pie, caminando, con zapatos de tacón.
Recuerdo que mi abuela decía con anciana resignación tengo los pies destrozados, toda la vida con zapatos de tacón. Entre los dedos de los pies siempre llevaba unas tiritas esponjosas y los huesos se la marcaban hasta con los zapatos puestos. Incluso tenía algún hueso que todavía no he encontrado en mis pies.
No debe ser fácil andar con zapatos de tacón. Al subir unas escaleras... de puntillas. Al levantarte de una silla... de puntillas. Al bajar unas escaleras... de puntillas. Al doblar una esquina... tock, tock, tock... me encantan los zapatos de tacón... ¡a quien no!
-¿Mahoma? ¿Estás de broma? Se lo inventó la Cámara de Comercio de La Meca –y el guión lo escribió un publicitario egipcio en baja forma por empinar demasiado el codo.
-Ponme otro más, Gus. Y después me iré a casa, por Alá, y recibiré una sura… Verás cuando llegue al zoco la edición de mañana. Menudo palo le pego a Imágenes Reunidas.
(El barman levanta su cabeza del boleto de apuestas)
-Sí. Y su condena será terrible.
-Oh… ah… del todo. Bueno, Gus, te firmaré un cheque.
-Sus cheques sin fondos son más conocidos que el TBO en toda La Meca, señor Mahoma. Y yo no leo tebeos.
-Bueno, Gus, puedo hacer dos clases de publicidad, a favor y de la otra. ¿Quieres que te haga un poco de la otra ya? Es muy posible que reciba una sura sobre los camareros que no fían a los que están necesitados.
-Y su condena será terrible. Arabia vendida. –Salta por encima de la barra-. Se acabó lo que se daba, Ahmed. Recoge tus suras y largo. Bueno yo te ayudaré. Y no vuelvas.
-¡Ya verás lo que te cae por incrédulo, mamón! Te dejaré tan cerrado y reseco como el culo de un yonqui. Por Alá que dejaré seca la peninsula entera.
-Es ya un continente…
-¿Buda? Un yonqui metabólico, lo sabe todo el mundo… Se la fabrica él mismo, ¿entiendes? En la India no tienen sentido del tiempo, el Hombre llega muchas veces hasta con un mes de retraso… “Espérate a ver, ¿en qué monzón estamos, en el segundo o en el tercero? Tengo una cita en Ketchupore sobre más o menos.
Todos los yonquis sentados por aquí en postura de loto, escupiendo en el suelo y esperando al Hombre.
Y entonces dice Buda: “No estoy dispuesto a aguantar más este coñazo. Como hay Dios que me metabolizaré mi propia droga.”
-No puedes hacer eso, hombre, se te van a echar encima los de la contribución.
-A mí no me tocan. Tengo un truco, ¿sabes? A partir de este momento me convierto en santón y que se jodan.
-¡Coño, jefe, eso si que es vista!
“ Elisabeth B. era una periodista alemana ansiosa por devolver el golpe a la industria del porno; los garitos de peepshow de la gran Manzana le proporcionarían la ocasión. Se hizo contratar en uno de esos macro sexshop como bailarina de striptease, pero con una cámara miniatura automática se dedicaba a fotografiar ocultamente a los clientes que pagaban por verla desnudarse y dar rienda a sus fantasías eróticas. Separado por una escueta lámina de cristal de la bailarina, el cliente daba las instrucciones mediante un teléfono sobre las posiciones excitantes que debía adoptar la mujer. Complaciente, desde su escaparate Elisabeth B. se abría de piernas y mostraba procaz su vagina – ojo, en la que rebotaba la imagen del voyeur invirtiendo la dirección de la mirada. Las instantaneas no muestran a hombres de todas las condiciones, desde brokers a turistas japoneses, masturbándose, en los momentos previos al éxtasis o estrellando su eyaculación sobre el cristal separador. Las tomas son totalmente fortuitas, con encuadres imprevisibles, torcidos y deslavazados, pero transmiten verdad y riesgo. ”
Fragmento extraido del libro (Joan Colom. Fotografías de Barcelona, 1958-1964). He estado buscando algo sobre este libro pero no aparece nada….en fin, lo que daría por ver algo…..

-Hola, Harry, ¿cómo es que no estás en el bar?
Era el viejo y flaco McDuff chupando su pipa. McDuff tenía alrededor de 62 años, siempre miraba hacia adelante, nunca te miraba a ti, pero de todas formas te veía desde detrás de aquellas gafas sin montura. Y siempre llevaba un traje negro y una corbata azul. Entraba en el bar todos los días alrededor de mediodía, se tomaba dos cervezas y luego se iba. No se le podía odiar y no se le podía querer. Era como un calendario o un portaplumas.
-Para allá voy -contestó Harry.
-Voy contigo -dijo McDuff.
Así que Harry se fue andando con el viejo y flaco McDuff, y el viejo y flaco McDuff iba chupando su pipa. McDuff siempre tenía encendida aquella pipa. McDuff era su pipa. ¿Por qué no?
McDuff tenía dinero ahorrado. Nunca se había casado. Vivía en un apartamento de dos habitaciones y no hacía gran cosa. Bueno, leía los periódicos, pero sin demasiado interés. No era creyente. Pero no por falta de convicción, sino porque simplemente no se había preocupado de considerar ese aspecto de un modo u otro. Era como no ser republicano por no saber lo que es ser republicano. McDuff no era feliz ni desgraciado. Una vez se puso nervioso un instante, pareció que algo le preocupaba y durante unas décimas de segundo el terror se reflejó en sus ojos. Luego aquello pasó, rápidamente..., como una mosca que se hubiera posado... y luego saliese disparada hacia tierras más prometedoras.
Extraído del relato “Vida de un vagabundo” que se encuentra íntegramente en esta página web.
Se dirigió hacia nosotros. Estábamos sentados en un banco del campus. Nos preguntó si nos podía comentar unas cosas. Le dijimos que sí. No se presentó. Nos preguntó nuestros signos zodiacales. Escorpio. Persona responsable, culta, diplomático. Demasiado complaciente. Continuó. Con temores interiores. Preguntó nuestro día de nacimiento. Veintisiete. Buen número. No tan bueno como el dieciocho. Pero bueno. La virtud de caer bien a la gente. Nos habló de la felicidad. Hay que buscarla. Lo malo evitarlo. Él decía haberlo conseguido. Habló de las constelaciones. De los planetas. Desvarió. Se le fue. Volvió. Nos regaló unas hojas. Los textos los firmaba un tal Ommael. Él. Nos agradeció haberle escuchado. No nos pidió dinero. Continuó predicando por el campus. No tuvo suerte. Nadie más le quiso escuchar. Ommael dijo ser realmente feliz.
Para superar los defectos y vivir planamente nuestras cualidades hemos de aprender a desarrollar el ilimitado poder mental que todos poseemos, siendo las afirmaciones positivas y la meditación las grandes aliadas que tenemos para ello.
Las afirmaciones positivas son de gran ayuda, pues es muy importante saber que somos lo que pensamos y lo que creemos de nosotros mismos y de la vida llega a ser nuestra realidad, y así podemos adquirir o aumentar una virtud si llenamos la mente de ella y corregir un defecto si afirmamos reiteradamente en nosotros la cualidad opuesta sabiendo que su constancia por ley natural si ponemos toda nuestra mente y que sentimiento en ello las fuerzas positivas acabarán venciendo a las negativas...
Hemos de proponernos liberarnos de todo lo viejo y procurar ser en todo momento positivos, pensado, valorando y apreciando al máximo nuestras cualidades y las de los demás, así como todo lo bueno y bello de la vida, dejando de pensar y de poner energía en los errores y todo que sea negativo pues por ley atraemos a nosotros aquello que tememos o damos importancia...
El otro día me llegó un e-mail de alguien que no conozco pero que me recomendaba un libro escrito por él mismo. En esta página se pueden leer algunos pasajes e incluso bajarte el primer capítulo, eso sí, si la historia te interesa. Yo no me he bajado el capítulo ni me he leído todo lo que aparece en la página. Me parece un quiero y no puedo, primero por la narración que no es que sea fluida sino vulgar y mala de solemnidad; y segundo porque la historia no es creíble (lo cuenta como si fuese una experiencia real pero le falta credibilidad). Bueno también es posible que, de algún modo, la historia sea real pero si es así lo siento por los chavales que la protagonizan porque les faltan unos cuantos hervores, y mejor les iría si dejasen de escuchar Offspring. No he podido sonreírme al leer algún pasaje porque si este tipo es capaz de editar un libro (sin pagárselo él o su papá) seguro que cualquiera podría hacerlo, que pena.
A media mañana apareció de nuevo. Con paso tranquilo y semblante serio. Nunca llega antes de las 11. Ropa oscura, zapatillas amarillas. Entra, tímido, y busca un sitio. Se sienta. Saca unas hojas desordenadas. Se pone los cascos y selecciona un disco.
Menos mal que ha vuelto. Me tranquiliza levantar la cabeza y ver como juega con su flequillo. Igual esta vez aprobamos los dos. Mejor no, sino no volveré a ver su bolsa blanca, su barba negra ni su reloj de bolsillo.
La plaza tiene el privilegio de contar con la mejor vendedora de la ONCE, por lo menos, la más elegante y estupenda vendedora que jamás he visto. Ahora que el verano asoma con fuerza la estupenda vendedora muestra sus encantos con los números en el pecho. A los jubilados les anima especialmente tener en una bocacalle a la estupenda vendedora y así a lo largo de la mañana se turnan para acercarse a ella por grupos a comprobar sus boletos. Cuando hablan con ella los integrantes del grupo de turno se miran entre ellos con una sonrisa de complicidad, y es que ella lo merece (la complicidad quiero decir).
....si es que siempre lo compras terminado en cinco...........Vale, pues dame uno terminado en quince.



Después de inspeccionar las esquelas de varios periódicos me he dado cuenta que ha muerto alguien muy importante, alguien que debió hacer muchas cosas, o por lo menos alguna. El señor importante ha ocupado una gran cantidad de páginas con esquelas patrocinadas por gente, empresas, amigos e incluso familiares. Con razón, es un señor importante.
Entre las gigantes esquelas (de hasta media página) he encontrado una necrológica, arte que se estila poco y cuando se hacen es para decir lo estupendo y maravilloso que es alguien. No debe ser correcto hablar mal de alguien que ha muerto aunque fuese un auténtico gilipollas, un asesino o un estafador, nunca se puede hablar mal de ellos (de los muertos, digo).
El tipo homenajeado en la necrológica no era millonario ni importante, era un tipo cualquiera pero que su carisma le supuso una fama en su barrio más que merecida. El señor cualquiera tenía un trabajo cualquiera y un suelo cualquiera de mierda pero era un tipo querido sobre el que nadie hablará mal después de muerto. Seguro que habrá mucha gente que pueda hablar mal del señor importante pero no lo harán porque eso esta fatal.
En las superproducciones de Hollywood y aledaños seguro que el señor importante sería el protagonista de la película y destacarían su lado más humano ayudando a la chusma de los pobres mientras come en su mansión y escucha música clásica o a Leonard Cohen. Un best-seller cualquiera también basaría su argumento en el señor importante y resultaría que todos sus subordinados lo consideraban como un padre excepto el desaprensivo chofer que le odiaba porque es un chofer muy desaprensivo.
En cualquier película o libro que me interesase el protagonista sería el señor cualquiera con su casa cualquiera y su trabajo cualquiera, con unos hijos cualquiera que aunque no se llevaban muy bien con su padre no lo cambiarían por el señor importante.